miércoles, 6 de junio de 2012

No quieren preguntar


Una aclaración previa: Jorge Lanata tiene cosas brillantes y es parte de la historia más rica del periodismo argentino. Eso no se lo quita nada ni nadie. Fundó y dirigió Página/12 y lo llevó por un camino transformador de lo que hasta entonces era la prensa nacional; hizo -entre otras cosas- productos creativos y valiosos, como la revista Veintitrés (que nació siendo Veintiuno) y su programa televisivo Día D.
Después eligió otro sendero: fue actor de teatro de revista; armó el diario “Crítica” y se cagó en la suerte de sus trabajadores; la necedad y ceguera respecto de un gobierno nacional al que odia lo llevó incluso a renegar de la Memoria, Verdad y Justicia frente a los delitos de lesa humanidad.
No es raro, siguiendo ese camino, que terminara donde terminó.
Hoy, más que periodismo, hace un programa de televisión, que no es lo mismo: en su show de La Noche del Domingo -en el canal del Grupo Clarín- nutre su negocio de todo aquello que pueda cubrir de mugre al kirchnerismo. O no está haciendo bien su trabajo o algo anda bien en el país si lo más grave que tiene para “denunciar” es que hay “twitteros” truchos y que la presidenta no llama a conferencias de prensa.
Un tramo del programa del último domingo dio vergüenza: pretender que una manga de estrellitas de la tele que responden a la corporación referenciada por Clarín y La Nación representan a los periodistas no debe ser aceptado así como así por quienes somos trabajadores de prensa.
Con la excusa de que pretenden hacerle preguntas a la presidenta en las inexistentes conferencias, en lo de Lanata se amucharon -entre otros- los “periodistas” Alfredo Leuco, María Laura Santillán, Ricardo Kirschbaum, Joaquín Morales Sola, Silvina Walger, Fernando Bravo, Ricardo Roa, Edi Zunino, Pablo Sirvén, Nelson Castro, Marcelo Bonelli, Marcelo Longobardi, Edgardo Alfano, Magdalena Ruiz Guiñazú, Susana Viau, más algunas caras de TN que ya ni nombre tienen...
Fue, en realidad, un autofestejo. Y madre mía, que nos libren si son estos los que van a defender al periodismo, a los trabajadores de prensa y a los ciudadanos de la censura y de las injusticias...
Desde ya, los funcionarios -incluyendo a la presidenta- tendrían que responder genuinos interrogantes del periodismo y la ciudadanía, también en conferencias de prensa. Aunque de ningún modo eso -responderle a la prensa- puede considerarse una cuestión central en una gestión de gobierno.
Los periodistas, en general, sabemos que las conferencias de prensa no sirven demasiado: la verdadera información se obtiene por otros canales, el verdadero pensamiento de los actores públicos se conoce de otro modo, en otros ámbitos.
En conclusión: lo que hicieron esas estrellitas de la televisión y los medios corporativos anti-K fue una ridícula pantomima, encima en nombre de los “periodistas”.
“Me gustaría preguntarle a la presidenta qué piensa de este programa que estamos haciendo”, dijo antes que nadie Fernando Bravo. ¿Realmente a alguien le parece que la presidenta debe tener un pensamiento sobre ese programa? ¿Eso es interesante para la ciudadanía? ¿Quieren una conferencia de prensa para hacer preguntas como esa?
Uno no puede dejar de pensar en el baile que les daría Cristina si van a una conferencia con planteos de ese tipo... ¡Qué bajito han caído estos personajones que, encima, son presentados como “periodistas”! ¿Qué tenemos que ver los periodistas con esta manga de estrellitas?
Además, mienten: no quieren preguntar, quieren contestar, quieren operar...Magdalena Ruíz Guiñazú lo demostró mejor que nadie: no pudo con su genio y cuando le tocó el turno de hacer su “pregunta”, se desesperó no por preguntar, sino por opinar...
Lanata dijo que “invitamos a gente de todos los medios, ven acá gente de todos los medios”... Otra mentira como un rancho: fueron “gente” de Clarín, La Nación y Perfil. No son “todos” los medios, sino los medios anti-K. Y que se sepa, por ejemplo, no invitaron a nadie de El Diario de La Pampa -ponele- ni a periodistas del interior del país...
Un detalle demostró que no representan a “los periodistas”, sino a la corporación Clarín-La Nación: Magdalena sostuvo una pancarta con la inscripción “no al escrache a los periodistas no oficialistas”. ¿Eso quiere decir que está bien el “escrache” a otros periodistas? ¿No alcanzaba con poner “no al escrache a los periodistas”? Por otro lado: ¿a qué llama “escrache”, exactamente: a que se expongan los intereses que defienden?
“Preguntarle al poder las cosas que hace” -como ilustró Lanata el trabajo de los periodistas- no es únicamente esperar una conferencia de prensa de la presidenta. “Preguntarle al poder” es, también -por ejemplo- preguntarle a Magnetto.
La gran contradicción está en evidencia: como dijo Lanata, hacer periodismo es -entre otras cosas- preguntarle al poder. Pero cuando los que preguntan son estos “periodistas”, en realidad ocurre lo contrario: el que pregunta es el poder.
Esas estrellitas que aplaudían y cantaban como una estudiantina en el estudio del Grupo Clarín no representan a los trabajadores de prensa ni al periodismo: representan al poder de una corporación a la que no le molesta tanto la ausencia de conferencias de prensa, ni la falta de preguntas, como el hecho de que por primera vez en décadas siente que tiene muchas cosas que responder ante el Estado y los ciudadanos.

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